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Cuentos Floklóricos

Cuentos Floklóricos (11)

Martes, 24 Octubre 2017 18:03

El Venado: Aerolito Terrestre

Escrito por
Ninguno de los bólidos celeste había caído en la Tierra. Ellos habían surcado las esferas estelares eternamente.
 
Cierta noche de plenilunio, ofrecía sus votos y sus sacrificios a los astros, Huita Cuma, sacerdote público.
 
Al elevar los brazos y bajar la cabeza un aerolito iluminó los contornos, dando tonos blanquecino – celestes al templo y al propio oficiante. Por tres veces, según el antiguo ritual, debería verificarse la vieja ceremonia, y por tres veces consecutivas el fenómeno celeste las acompañó con su frecuencia y con su luz.
 
El ceremonial había terminado, pero Huita Cuma, contrariando la ley y olvidando la tradición religiosa, la realizó de nuevo, pero invirtiendo la forma, esto es, que bajó los brazos y elevó la cabeza, mirando la estela luminosa que en el Cielo dejara el fenómeno y éste se vuelve a producir, pero esta vez el bólido se precipitó sobre el sacerdote destruyéndolo, así como el templo en que oficiaba, que se encontraba situado en las inmediaciones de Chongoyape.
 
Era el castigo que las leyes de los Cielos imponían a los hombres, ya que a éstos les estaba prohibido señalar o mirar siquiera al rayo, al arco iris, el relámpago y dicha ley no exceptuaba al aerolito.
 
Hasta entonces no había existido en nuestras tierras el venado, pero el bólido celeste y el sacerdote terreno se juntaron y de aquella conjunción se formó aquel animal, que tiene, como aerolito, las características de la velocidad, la belleza y la delicadeza.
 
Y así como los aerolitos atraviesan vertiginosamente los Cielos, los venados, sus contrapartes terrestres, cruzan velozmente las tierras, para avisar a los hombres que las leyes de las esferas son inmutables y eternas.
 
Y fue desde entonces que los aerolitos cayeron en la Tierra y que los venados se produjeron en ella.
 
 
 
(Relatado por la señora Incolaza Gonzáles)

 

Sábado, 11 Enero 2014 17:55

Loro Mamay

Escrito por

Cuento del distrito de Chipao, provincia de Lucanas. Época Republicana. Contado por don Rafael Aguilar. Valencia. Versión libre de Guillermo Huyhua y Rosa Arroyo.

Los loros son animales muy curiosos y viven en todo el Perú, especialmente en la selva y en las zonas calientes de la sierra. Tienen una capacidad increíble para imitar la voz del hombre y pronunciar frases enteras para el asombro de las personas que los escuchan, cualquiera que sea el idioma.

En la selva peruana los nativos quieren bien a los loros, sirven de adorno en sus casas y como compañía en caso de soledad. Los niños los adoran porque aparte de ser una compañía perfecta, les enseñan frases graciosas para asegurarse jornadas enteras de risotadas con su familia o con sus amigos.

En la sierra, los niños también los quieren mucho. Los llaman: Lorito, lorito bonito, loro, lorocha… sumaq lorocha.., dicen mil piropos para atraer la atención de los loros. Pero, generalmente, éstos viven sueltos, vuelan con entera libertad y no están al alcance de los niños, dejando a estos con los crespos hechos y con las ansias de acariciar el verde plumaje del animalito o provocar un mordisco de su pico…

Pero para los adultos, los loros son una plaga….

Don Rafaeelll, don Rafaelll,.. ha llegado la plaga están comiendo tu maíz…. Don Rafael, comunero del distrito de Chipao, en Lucanas, al igual que otros tenía chacras con plantaciones de maíz fuera del pueblo. Como todo agricultor, el producto de su chacra era vital para su familia, la pérdida de su cosecha significaba que iba ser un año muy malo, muy difícil para su familia. Por eso, tenía que cuidar con mucho cuidado esos hermosos maizales que daban unas mazorcas grandes y jugosas.

¡Caramba!, esos condenados van a malograr mi cosecha…. Dijo don Rafael, preocupado por sus chacras.

Una mancha verde surcaba los aires de Chipao, grande, como nunca se había visto en el valle del Sondondo. Los chillidos de los cientos de loros que provenían del cielo hizo salir a los chipainos de sus casas, entonces, les asaltó el temor que estos animalitos en unos cuantos días desaparecerían todos los maizales del valle. En cambio, los niños emocionados salían de sus casas y corrían por las calles mirando al cielo y seguían con sus miradas el vuelo de los loros.

Lorito, lorito, sumaq lorocha… se escuchaba decir a los niños que anhelaban tener en sus manos a este animalito, acariciarlo y jugar con él. Porque el loro, para los niños es una risa y para los adultos, una desgracia.

Rafaelito se llamaba como su padre, contaba entonces con 10 años de edad, era un niño que deseaba tener un loro en sus manos, que desde que los vio volando empezó a soñar con tener uno en manos. En su conversación, en sus sueños, en sus dibujos siempre se encontraban los loros.

Papá, papá.. quiero tener un lorito. Es muy bonito y sabe hablar, tengo un amiguito que tiene uno es gracioso y bonito… Papá cómprame un loro, por favor papá.,.. Siempre le pedía a su papá que le traiga un loro. Don Rafael que amaba mucho a su hijo, al escuchar las súplicas, se prometió a si mismo traerle un lorito.

La Comunidad había convocado a una Asamblea de emergencia por que los loros estaban destruyendo los maizales, un comunero interviene y propone: Hermanos comuneros, hay necesidad de combatir esta plaga, no sirven los espantapájaros, no hacen caso para nada, hacemos bulla y nada… son muchos, antes no era así. Por eso propongo que vayamos a sus nidos, los volteemos y rompamos sus huevos. Así se irán de aquí.

La propuesta del comunero era correcta y la más atinada. La asamblea aprobó esta idea y se organizaron en grupos para dirigirse a los nidos que se encontraban en lugares difíciles a lo largo del trayecto del río Sondondo.

Taita, taitita, mayta rinqui, a dónde vas… preguntó Rafaelito a su padre. Te voy a traer un lorito…le respondió don Rafael, que pensaba traerle un pichón de loro para su engreído, después de hacer lo que acordó la Comunidad. Así, se dirigió a los barrancos con el cuidado de Dios y empezó su labor de exterminación de la plaga verde.

Ese día estuvo contentísimo Rafaelito: Mamáy, mamáy… mi papá me va a traer un lorito, un lorito bonito.. le voy a enseñar muchas cosas… me voy a reir con él. No paraba de soñar con el momento de tenerlo entre sus manos…

Don Rafael cumplió con lo prometido y le entregó un pichoncito de loro a su hijito. Qué lindo espectáculo ver al niño más alegre de Chipao, correteaba por el patio con el lorito en sus manos, acariciaba sus tiernas plumitas verdes, su piquito chiquito… acercaba su naricita al piquito del animalito y éste reaccionaba haciendo un ademán para morderlo. Era una delicia el espectáculo de Rafaelito y el lorito.

Lorito, lorito, mamay ni … ya pe.. mamay, mamay, ni ya. Ya pues lorito, di mamá, di mamá… decía Rafaelito, tratando de enseñar decir la palabra mamá, porque su mamá era la prenda más querida de su existencia. A su mamá tenía que pedirle la comida, a ella tenía que pedirle permiso para todo lo que había en la casa. Ella le daba golosinas. Entonces, el lorito también tenía que pedirle cosas a la mamá.

Poco a poco, el lorito aprendió a decir frases donde estaba involucrado la palabra mamá: Mamay, mamay, chay allqochata….. mamay, mamay… jamuchkan runa….. mamay, mamay, misqui sarata munani… Los sacrificios de Rafaelito habían rendido frutos, el lorito sabía decir muchas frases.

Un día, Rafaelito jugaba con un amiguito y su hermanito menor en el patio de su casa y decidió sacarlo de la jaula en que se encontraba el lorito. Lo libera y lo coloca en su hombro derecho, le hace comer un jugoso choclo mientras él comía choclo con queso. El loro comía y comía. El niño jugaba sabiendo que el loro no sabía volar. Seguramente se habría cansado cuando colocó al lorito en las ramas de un arbolito que tenía en el patio. El lorito, libre, sin saber volar, empieza a subir de rama en rama al árbol de dos metros de altura. Llegó hasta la rama más alta, desde allí se tenía una impresionante vista del Valle del Sondondo, con su vigoroso y serpenteante río.

En medio de su alegría, Rafaelito se asusta al ver a su loro tan alto, lo llama diciendo: Lorito baja, baja lorocha… no te subas tan alto, trata de hacerlo bajar con un palo. De repente, desde el cielo aparece como una flecha veloz un águila, que al ver al lorito, verde, bullanguero e indefenso, se dirige sorpresivamente sobre ese tierno majar verde que se le ofrecía en la cima del arbolito. Veloz lo coge con sus afiladas garras y emprende vuelo hacia el infinito azul.

El lorito no se había dado cuenta, tampoco Rafaelito, de pronto el lorito se sintió apretujado en las garras de acero del águila, era llevado a la eternidad, no sin antes pasar por el estómago del ave rapaz. El lorito desesperado lo único que pudo decir es… mamayyyyyyy, mamayyyyyyy,.. Rafaelito se quedó mudo, mirando al cielo seguía con la vista el vuelo del águila que se había llevado su regalo más querido, su compañero de juegos y con las lágrimas que caían por sus mejillas escuchaba la voz de su lorito, cada vez más lejano que pedía auxilio, repitiendo: mamayyy, mamayyyyy.

¿Qué lecciones sacamos de este cuento?

Primero
Lo más valioso que tengas, tienes que cuidarlo mucho. No vaya ser que sorpresivamente lo pierdas.
No vaya a sucederte como a Rafaelito, que descuidó a su lorito y se lo llevó el águila.

Segundo
Disfruta hoy los mejores momentos, no se sabe si éstos buenos momentos se repetirán en el futuro.
Tal como le sucedió a Rafaelito cuando nunca se imaginó que el lorito se perdería tan pronto.

Autor: Guillermo Huyhua y Rosa Arroyo.

Sábado, 11 Enero 2014 17:55

El Yaico

Escrito por

Cerca de la ciudad de Ninacaca (1), hay un pueblo que se llama Carhuac, es un centro poblado de por lo menos ciento veinte habitantes. La ciudad de Carhuac esta ubicada al borde de la carretera que va desde el distrito de Ninacaca hacia Huachón (2). Este pueblito ha tenido sus novedades, ha tenido sus leyendas, sus cuentos. De la ciudad a los cuartos de hora se encuentra una laguna que se llama Huascacocha, está a la mitad de un cerro escarpado de puras rocas a donde solamente llegan los pastores. Allí adentro había una familia, junto a la laguna tenían su chocita de pura piedra y techo de pajita, cocinaban a base de champa (3) y tenían solamente una hija de catorce o quince años que era muy hermosa. También tenían otro fundo y un día trasladando a sus animales dejaron sola a la joven en su estancia, los perros también habían seguido a sus dueños. Los papás le habían encomendado a su hija para que lavara la ropa, ella se puso a lavar a las seis de la tarde, a esa hora estaba un poco nublado, se correteaba aire, airecillo, ya no había sol, ya no abrigaba, estaba haciendo bastante frío. Entonces la joven un poquito resentida, sintiendo un poco de frío se mete en la laguna descalza a lavar la ropa, en ese momento siente escalofrío: “¿Qué me pasa, qué tengo? Mejor descanso, no voy a terminar de lavar porque ya está haciendo mucho frío”.

Pasadas las horas más de las cinco o seis de la tarde, ese lugar es tétrico y silencioso, a esa hora la laguna se vuelve negra y causa nostalgia. La joven al temor de la laguna prepara su alimento temprano y se mete a la cama a dormir. Las chocitas en la sierra no tienen puerta solo están tapadas con una frazada o un poncho para que no entre aire, entonces la joven cubre su puerta y se acuesta en su catre de champa (4), allá siempre se acostumbra eso, no conocen la cama, solamente champas.

Cuando se quedó dormida ya el cielo comenzaba a despejarse, el firmamento comenzaba a estrellarse y ya alumbraba la luna. La joven dormía y en su sueño de la laguna salió un arco iris, es decir Turmania. Lo que no se sabe es a que hora sale del centro de la laguna y corretea en el cielo en forma de arco iris. Esa noche salió y se dirigió a la choza; esta tenía su salida de humo, por ahí se metió a gran velocidad y se convirtió en un varón simpático de ropas de colores. La joven no podía despertar y se quedó prendida del hombre. Él comenzó a conquistarla, fácilmente la enamoró y así el varón que estaba vestido tan hermoso de diferentes colores comienza a acostarse con la joven. Ella duerme, pero por otra parte se está diciendo: “Esto no puede ser nada, este debe ser algún diablo que ha venido de la laguna y se ha posado en mí. Ya mis abuelos me han contado que esta laguna es brava y peligrosa para los que duermen solitos”

Hace un gran esfuerzo y cae de su cama, cae y el arco iris salta de su lado, ya no hombre sino arco iris y sale por el mismo lugar por donde había entrado, vuelve al cielo y se mete a la laguna. La joven estaba mirando por las rendijas de las piedras, porque habían aberturas por donde entraban aires fuertes y fríos, por ahí estaba mirando todo, había luna y vio como el arco iris se metió y desapareció en la laguna. En ese momento ella despierta, se da cuenta y se pregunta: “¿Qué me pasó? ¿Qué cosa he soñado? ¿Qué cosa me ha tumbado? No se nada”.

Toda la noche no pudo dormir. Al siguiente día viaja al lugar donde estaban sus padres: “Anoche me ha sucedido esta cosa”, su papá le dice: “Ese es Turmania, eso se llama Yayko.

Yayko es un ser estrambótico que se apodera de nuestro cuerpo, se puede introducir y se queda ahí encerrado. Sólo los campesinos saben como curar eso, la gente de la ciudad no sabe. 
Los padres de la joven regresan a su chocita cerca de la laguna y ella comienza a sentirse mal. Pasan los días, las semanas, los meses y ya empieza a notarse el embarazo, a los nueve meses su abdomen seguía ensanchándose y ya no sabían que hacer porque no tenían un curandero cerca, no había un curandero para esa clase de enfermedad, del Yayko. A la pobre joven le ponían champa (5) por los costados y en la espalda costal de taquia (6), la hacían acostar para que se abrigue porque la chocita estaba fría, se estaba filtrando todo el aire, de la laguna soplaba mucho aire y así tenía que aguantar.

Los padres preocupados se van a Paucartambo (7), a Quiparacra (8) en busca de un curandero, porque ellos conocen todos los secretos para curar. Por fin encuentran una en Ranya, ese pueblito se ubica entre Ninacaca y Paucartambo, en una quebrada donde baja agua. Contratan a la curandera para una fecha, cuando ella llega diagnostica y dice exactamente que eso es Yayko: “Seguramente se ha metido en la laguna, esa laguna es muy peligrosa, muchas jóvenes han sido embarazadas allí”.

Comienza entonces el proceso de curación: primero les hizo buscar una olla de barro que nunca había sido utilizada, así que tuvieron que mandar a traer una olla de Huayllay (9), ahí tenían que preparar los remedios. 
Después había que preparar toda clase de lanas de colores. La lana no sólo se tiñe con anilina sino también con una hierba que crece por las alturas, esa se combina y salen de diferentes colores.
Así prepararon las lanas de colores variados, como Turmania, como el arco iris. Además tenían que sacar agua de la misma laguna, luego hacer hervir la lana de colores en la olla de barro y de eso tenían que darle de tomar en ayunas un pocillo de agua a su hija. También tenían que bañarla con las aguas de colores.

A la media noche ella comenzó a dar a luz. A la una de la mañana nacieron cuatro seres chiquitos, los padres dijeron: “Es hijo del diablo, de la laguna”. Entonces a base de hoja de coca, porque no es así nomás, tienen que chacchapar (10), tienen que tomar su traguito, botaron a los hijos de la laguna a la laguna misma. 
La joven sanó con la curandera, los padre preocupados por la salud de su hija también la habían llevado a la Oroya (11), a Tarma (12) y los médicos les habían dicho que solamente tenía agua, ellos no sabían que era el hijo de la laguna.

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(*) Zenón Aira Díaz. Estudioso cerreño, autodidacta. Ha publicado numerosas compilaciones sobre tradición oral Pasqueña. Pertenece al Círculo de Intelectuales de Pasco.


(1)El Distrito de Ninacaca pertenece a la provincia de Pasco y departamento de Pasco.

(2)El Distrito de Huachon pertenece a la provincia de Pasco y departamento de Pasco.

(3)Porción de tierra compacta, a modo de adobe, la superficie cubierta con vegetación, fundamentalmente, gramínea. Los pobladores de la jalca y puna construyen sus viviendas y cercos con champas.

(4)Ídem.

(5)Ídem

(6)Excremento del ganado vacuno o del caballar.

(7)El Distrito de Paucartambo pertenece a la provincia de Pasco y departamento de Pasco.

(8)Quiparacra es un poblado que pertenece al distrito de Huachón, se ubica a 99 kilómetros al sur de Cerro de Pasco y cuenta con una población de más de tres mil habitantes.

(9)El distrito de Huayllay está ubicado en la provincia de Pasco (Perú), a 4.200m de altitud, aproximadamente a 5 horas desde Lima. Es un distrito ganadero, minero y turístico y tiene el museo geológico más grande del Mundo, "El Bosque de Piedras de Huayllay".

(10)Acto de masticar hojas de coca

(11)La Oroya se encuentra ubicada a 3750 msnm en la cuenca alta del río Mantaro, provincia de Yauli, Departamento de Junín, Región Andrés Avelino Cáceres, Sierra Central al oeste de la cordillera occidental del Perú.

(12)Tarma, La Perla de los Andes, está situada en el departamento de Junín en el centro del Perú, a 5 horas de Lima.

Autor: Zenón Aira Díaz / Edición preparada por Elizabeth Lino Cornejo

Sábado, 11 Enero 2014 17:54

Fermin y Antuca

Escrito por

Cuento del distrito de Lucanas, provincia de Lucanas, departamento de Ayacucho. Época Republicana.

Don albino y su hija Antonia vivían en Lucanas, él era un rico hacendado y ella, cariñosamente llamada Antuca era una hermosa muchacha a quien su padre cuidaba como su más grande tesoro. Pero, de Albino era un tremendo explotador y abusaba de toda la comunidad de Lucanas, porque les obligaba a tributar y había acaparado todas las aguas para regar sus sembríos, el pueblo tenía sed y hambre porque muy poca agua dejaba para la comunidad.

En una de las fiestas que organizaba el hacendado para demostrar poder y falsa generosidad, su hija Antuca había conocido a un muchacho llamado Fermín. A este lucanino nadie lo quería porque era un tremendo ocioso. No le gustaba trabajar. Lo cierto es que la muchacha se había enamorado perdidamente del joven campesino viendo virtudes en él que nadie conocía. Así es que convenció a su ama de llaves para que dejara pasar al muchacho a su cuarto sin que se diera cuenta su papá.

Con riesgo de ser descubierta, la ama de llaves dejó entrar varias veces a Fermín al cuarto de Antuca. Tanto va el cántaro al río que termina por romperse, es decir, que Antuca quedó embarazada del hombre más vago de Lucanas. ¡Qué terrible situación!. Un día de esos, que amenazan con ser trágicos, don Fermín llega sorpresivamente a su casa y al no encontrar a su hija se dirige a su cuarto preocupado…

Oh… sorpresa… allí encuentra a su hija Antuca y al vago Fermín durmiendo. Don Albino enloquece y empieza a perseguir al vago que se escapa aterrorizado, quería matarlo con sus propias manos. Antuca desesperada se interpone en el camino de su padre y le grita…
Papá, Papá… estoy embarazada de Fermín… no le hagas nada…. No lo mates….

Al escuchar la noticia, don Albino se queda estupefacto, fue un tremendo shock, ¡qué cruel sorpresa! El suegro se detiene y deja caer el cuchillo que tenía entre manos.

Si padre, es cierto lo que oyes, ahora Fermín tiene que vivir conmigo… aquí en la hacienda.

Era increíble lo que escuchaba, parecía que todo el mundo se cayera encima de él. Pero, superando la cólera, por el amor de su hija tuvo que aceptarlo. Pero, su corazón se rebelaba. Un tiempo después, don Albino, no soportando la presencia del vago en su casa, planea eliminarlo. Lo manda a recoger leña a un lugar muy alejado y poblado de pumas, zorros y demás animales salvajes con la idea de que se lo devoren. Para que permanezca mucho tiempo en la zona, le envía a cortar abundante leña y le manda 5 mulas diciéndole:

Fermín… me vas a traer leña en los cinco mulos… cada mulo debe desaparecer en medio de la leña… sino no vengas.

Fermín, renegando se dirige al lugar señalado por su suegro. Una vez allí, maldiciendo agarra con desgano el machete e intenta cortar la leña con tal mala voluntad que el filo del machete corta accidentalmente el yugular de uno de los mulos.

Ahora…. Que hago…-se dijo- el mulo está muerto… me iré lejos de aquí y nunca volveré… pero… que le pasará a mi wawita… que le pasará a mi Antuca… mejor voy a dormirme un rato y después veremos que pasa….

Así, se duerme detrás de un arbusto que daba una buena sombra. Unos cóndores que pasaban por allí vieron al mulo muerto, ¡qué delicioso manjar! Lo rodean y empiezan a devorarlo hasta dejar los huesos limpiecitos. Una vez terminado la comida, es costumbre de estas aves de rapiña realizar una Asamblea, se reúnen en círculo y cada uno empieza a informar lo que sucede por los alrededores. El cóndor mayor dirige la asamblea:

Machu wallpa, informa… -dice el jefe-

Bueno, yo vengo de Apongo…-dijo el informante- no hay que pasar por allí… es peligroso, están buscando nuestras alas, para hacerse un "chuco" y bailar el "condor ccocco".

Felipe… informa… -dice nuevamente el jefe-

Yo vengo de Chipao… -dijo Felipe- allí están cazando a los loros, hay montón de esos bichos verdes…

Tú Jacintucha, informa…

Yo vengo de Lucanas… -dijo el pequeño cóndor- allí hay un abuso total, hay un hacendado llamado Albino, explota a la comunidad campesina y les ha quitado el agua, los pobres se están muriendo de sed…

El cóndor mayor, llamado Machu Cóndor, tomando atención del último informe dice:
No se porqué se hacen problemas esos hombres… allí cerca del pueblo de Lucanas, por donde se oculta el sol, hay una gran piedra. Si ellos movieran la piedra saldría abundante agua para regar sus tierras y regalar agua a otros lugares.

Fermín, lucanino de nacimiento, había escuchado la asamblea, al escuchar la noticia pegó un grito de emoción…¡Aguaa! Al escuchar la voz de Fermín, los cóndores empezaron a volar y desaparecer en el cielo.

Fermín presuroso se dirige a Lucanas y habla al presidente de la comunidad y le dice.. Don Félix tengo que decirle algo muy importante para la comunidad… Don Félix que conocía al vago le dijo: Tú que me vas a decir, vago, retírate que tengo muchas cosas que hacer… Ante la insistencia, don Félix le atiende.

Estaba cortando leña y escuché que en una gran peña que está cerca de aquí hay bastante agua, solo hay que moverlo… vamos yo los voy a guiar… -dijo el vago-

Con incredulidad, hasta con oposición de muchos comuneros, un grupo se dirige al lugar indicado. Mueven la piedra y, ¡oh. Sorpresa!… sale agua en abundancia… el grupo se alegra… se tiran al agua a bañarse…. Así, empezó a formarse un río de agua cristalina. Empezaba una nueva época en la comunidad, por fin estaba solucionado el problema del agua, tenían más agua que el hacendado.

¡¡Fermín alcalde de Lucanas!!... ¡¡Fermín alcalde de Lucanas!!...

El pueblo generoso, olvidando la historia del vago más grande de su historia, le ofrecía la alcaldía a Fermín en agradecimiento por haberle entregado el líquido vital, gran problema que sufrían desde hace tiempo.

No quiero la alcaldía… solo quiero que me ayuden a sacar a mi Antuca y a mi wawita de la casa del hacendado…-dijo Fermín- ¡¡Vamos a la hacienda…!! -dijeron todos- ¡¡vamos todos con machetes y huaracas..!! –dijeron otros-

Así toda una gran masa de lucaninos se dirigieron a la hacienda. Fermín era llevado en hombros, como si fuera un inca. Todos vivaban al vago diciendo: ¡¡Viva Fermín!!... ¡¡viva!!

Con el alboroto en su puerta y con la sorpresa de ver vivo a su vago yerno entre la multitud, don Albino ordena disparar contra la masa a su capataz… la masa lucanina se encolerizó tanto por los disparos que entraron con gran violencia a la hacienda. Sacaron a Antuca y a la wawita, pero dieron rienda suelta a su cólera de manera vengativa incendiando a la hacienda y a los sembríos. 
Don Albino, apenas tuvo tiempo de escaparse, para nunca más volver.

¿Qué lecciones sacamos de este cuento?

Primero:
Ama el trabajo como base de tu desarrollo personal.
No seas vago como Fermín porque te acarreará la pobreza y serás mal juzgado.

Segundo:
No cometas abusos con la gente.
La vida te tratará mal, tal como le sucedió a don Albino.

Tercero:
Siempre ayuda a resolver los problemas de tu pueblo, pues es siempre generoso.
Lucanas fue generoso con Fermín porque éste le solucionó un problema, olvidando su mala reputación.

Autor: Contado por Donato Huarcaya. Creación literaria de Guillermo Huyhua y Rosa Arroyo.

Sábado, 11 Enero 2014 17:54

Llaqta Maqta

Escrito por

Costumbre del distrito de Chungui, provincia de La Mar, departamento de Ayacucho. Época Republicana.

¡Por fin, hoy es o no es!, se dijo Juan, su corazón saltaba de alegría pero de pronto sus ojos se llenaron de lagrimas al recordar los desprecios y desplantes de María; él se había enamorado de la muchacha más bonita de Chungui, mas ella ni caso le hacía. La decisión estaba tomada, en la noche se lo diría, pensando en ello, tiró unas piedrecillas al río, testigo de sus penas pero al mismo tiempo, el majestuoso Chunguimayu fue su fuerza para insistir en su lucha y la inspiración para conquistar a su amada.

Llaqta maqtakuna hamurunña…. ¡ya llegaron los muchachos del pueblo!...

Pronunciaba en voz alta don Gerardo, uno de los campesinos mayores que tenía su estancia en Potoa Pata, ubicado en un cerro aledaño al río. Todas las muchachas casaderas de Chungui estaban ya, unas habían llegado desde las más lejanas estancias, otras eran del pueblo; se alegraron al escuchar a don Gerardo, los muchachos del pueblo llegaban con la música. La diversión estaba asegurada, sería una noche linda donde mezclarían sus melodiosas voces con los acordes amorosos de las mandolinas y las voces varoniles. Era noche de luna, de fiesta y amistad.

Era la oportunidad que Juan estuvo esperando, había ensayado una canción para ella ¡por fin, la conquistaría! Aunque ya se había hecho la idea del rechazo, era la última vez que insistiría Había preparado su corazón para el rechazo y como varón tenía que hacer saber a María que no era un juguete, que él también podía despreciarla como ella lo hacía con él. ¡Quién entiende las cosas del amor!

La noche avanzaba, el jolgorio se hacía más bullanguero, la alegría juvenil estaba en su cenit. De pronto Néstor le da un codazo a Juan y le dice: Ya pues Juan, mándate… Canta la canción, yo te acompaño… La María está contenta, te va a escuchar….

Juan, sudando y nervioso, tragando saliva… alza su voz y dice: Escuchen… tengo una nueva canción… yo lo hice para María…...

Ahhhh…. –pronunciaron todos- A ver canta pues -le dijeron las muchachas, que miraban de reojo a María que estaba colorada de vergüenza.

Entonces, Juan canta acompañado por su mandolina

Agüita del río Chungui
si fueras cerveza te tomaría,
si fueras licor te bebería
Para qué voy a tomarte,
para que voy a beberte
sabiendo que eres veneno 
sabiendo que eres mi muerte.
Linda chunguinita, dueña de mi corazón
tu boca melosa fue la causa para quererte
fue la causa para amarte
si piensas que siempre voy a quererte
que siempre voy a amarte, te equivocas ingrata
en vez de quererte, en vez de amarte,
al río Chungui yo me daría
al río Chungui me entregaría

En medio del jolgorio general, por fin, Juan había declarado que ya no sufriría más, el mensaje estaba dado.

María se sintió asustada, su pecho se comprimió de angustia porque Juan se alejaba de su corazón. Ya ni su juguete sería. Entonces, buscando el momento oportuno, mientras la muchachada cantaba y bailaba alrededor del fuego, María se dirige hacia Juan, que estaba lejos de todos, triste en su soledad.

Juan… Juancitucha… perdóname… no pensé que estabas tan dolido… perdóname… dijo con voz temblorosa la bella María.

No quiero saber nada de ti… Vete… déjame solo… contestó Juan fingiendo estar molesto.

Ya pues Juan, no te hagas de rogar…. Discúlpame… rogaba María.

Ya no quiero quererte, mucho te pedido que seas mi esposa, que seas el amor de mi vida… pero tu me has despreciado tanto… te has burlado de mi.. por eso para despedirme para siempre hice esa canción para ti…

Entonces, María se mantiene en silencio un momento, reflexiona y le dice al muchacho:

Juan… mírame.. mírame a los ojos.. Juan la mira, la muchacha le dice: Lo he pensado bien, perdóname por todo lo que te hice, tu canción me ha gustado mucho… tú eres el mejor muchacho que hay en Chungui… ya te estaba mirando y tienes tu carácter…eso me gustó de ti… ahora, con tu canción, me he dado cuenta que estaba enamorada de ti… Juan…. Te acepto… Acepto ser tu esposa…

Era increíble lo que estaba escuchando, por fin, la muchacha de sus sueños era suya… El Maqtacha Juan emocionado abraza a María y la besa tiernamente, después de un rato juntos vuelven a la fiesta y todos los festejan y bailan alrededor de ellos. El Potoa Pata, una vez más, era testigo del nacimiento de un nuevo amor. Historias de amor como a esta, se habían repetido de generación en generación al son del “llaqta maqta”, de la mandolina y los cantos de amor de las muchachas y muchachos. ¡Era la costumbre!

Meses después, Juan, con su inseparable mandolina, bien vestido iba acompañado de sus padres a la casa de María, a pedir oficialmente su mano. Era el “warmy urquy”, que significa: sacando a la muchacha, donde también se cantó y se bailó al son del Llaqta Maqta para expresar la alegría y felicidad de las dos familias. Cuando Juan y María techaron su casa en el wasi qispiy, y recibieron la cruz en el cruz apaykuku, cantaron y bailaron al son del Llaqta Maqta, costumbre que acompañará durante toda la vida a todo buen chunguino.
¿Qué lecciones sacamos de este relato?

Primero
Si cortejas a una muchacha, hazlo con responsabilidad.
Tal como lo hizo Juan con María, al entregar su amor para toda la vida.

Segundo
Si amas a alguien no lo hagas sufrir.
No hagas lo que hizo María que casi pierde a Juan por sus desplantes.

Tercero
Valora y practica las costumbres y tradiciones de tu tierra y la de tus padres.
Tal como lo hicieron Juan y María al valorar y practicar la costumbre de sus ancestros: el Llaqta Maqta.

Autor: “Chungui” página web de Moner Lizana. Versión libre de Guillermo Huyhua y Rosa Arroyo.

Sábado, 11 Enero 2014 17:53

Razzu Willka y Waman Tika

Escrito por

Cuento de Huanta, Provincia de Huanta, departamento de Ayacucho. Época Inca.

El Templo Inka Raqay donde las más bellas cuzqueñas adoraban al dios Sol se ubicaba en Huanta y entre todas las ñustas destacaba por su gracia Waman Tika que ese día se hallaba junto a Ccoyllur, la mamakuna que cuidaba a las ñustas, preparando chicha para la ceremonia sagrada, pero al faltar unos ingredientes, sale la joven del templo y se dirige hasta las orillas del río Cachi para recoger llantén y pinco pinco.

¡Qué día más caluroso nos has regalado hoy padre Sol! Tu servidora Waman Tika, flor de águila, te lo agradece, dice alzando sus manos al cielo.

Buscando llantén llega hasta un remanso del río, donde ve reflejada su imagen en las tranquilas aguas que semejaba un gran espejo. Se agacha y aupando entre sus manos toma un sorbo del cristalino líquido y extasiada dice: ¡Hum, qué fresquita está tu aguita, gracias río Cachi! Y moja su rostro sofocado por el brillo de su padre, el sol.

Al sentir la sensación de frescura se siente tentada de bañarse, no recuerda las palabras y consejos de la mamakuna Ccoyllur, ella había dicho a todas las ñustas: “Ustedes, son las hijas del sol, jamás deben mostrarse ante ningún mortal, menos mostrar su cuerpo, el día que una de ustedes lo haga, será expulsada de Inka Raqay. ¡Cuidadito, entonces!”.

Waman Tika no se resiste más mira a todos lados y creyéndose sola dice: ¡Aprovecharé para darme un baño!, cantando una hermosa melodía, se quita su ropa, quedando en camisón y se mete en las aguas límpidas del río Cachi.

Pobre inocente, no podía imaginarse de las consecuencias de tal osadía, porque no tan lejos de allí, oculto tras un árbol se hallaba el poderoso jefe huantino Razu Willka, miraba embelesado la belleza de la ñusta.

Razu Willka era respetuoso con los incas pero siempre había mantenido una actitud inconforme y desafiante frente a los incas y hasta los odiaba, cuando recordaba que los mejores guerreros habían muerto en Ayahuarcuna y Quinua cuando fueron conquistados por los incas a sangre y fuego, les habían arrebatado las mejores tierras del valle y los obligaban a vivir en las punas y habían reemplazado al su dios Wamán por el dios Sol en Vilcas. Pero los incas repetaron a los jefes huantinos y le dieron libertad de tránsito.

Razu Willca aprovechando que podía ir donde quisiera estaba desde hace tiempo rondando el Templo y un día había visto a Waman Tika, y desde ese día quedó prendado de ella; él no considero que todo varón estaba prohibido mirar a las ñustas sagradas del Sol bajo pena de muerte. Esa mañana la había visto salir y la siguió.

Bien pues, La inocente Waman Tika distraída se bañaba en el remanso y de pronto sintió una mirada perturbadora, levanta la mirada y descubre que un hombre la miraba, asustada se cubre con sus manos diciendo: ¡Oh, no… alguien me ha descubierto!...

Desesperada mira al cielo y clama: ¡Padre Sol, cúbreme de las miradas impropias de los hombres! Corriendo sale de las aguas hasta donde esta sus ropas.

El dios Sol le envía con la diosa Pachamama un velo blanco de nube que la cubre toda, pero solo por un instante, porque Razu Willka, saliendo de su escondite, sopla con fuerza para que se le caiga el velo de nube que cubría el cuerpo de la ñusta.

Admirando la belleza de la joven cuzqueña, el atrevido apu huantino, entre emocionado y soberbio le dice: ¡Adorable hija del Sol! ¡Waman Tika esplendorosa!.. Permite que este humilde enamorado contemple tu belleza sin par.

Sin hacer caso de las palabras del valeroso huantino, Waman Tika trata de coger su ropa para cubrirse, buscando ayuda de la diosa Pachamama, dice: ¡Pachamama, diosa bienhechora! ¡Ayuda a salvar mi pureza!

La diosa, para proteger a la bella ñusta, coloca una frondosa rama delante del impetuoso Razu Willca. Así, le da tiempo a Waman Tika, que presurosa se viste mientras lloraba desesperada.

La diosa Pachamama, molesta, le dice al atrevido Razu Willka: ¡Márchate Apu Razu Willka! ¡Has labrado la desgracia de Waman Tika con tus indiscretas miradas!. Razu Willka indolente le da la espalda y se va.

Coyllur, desde lo alto del templo había visto toda la escena y estaba muy indignada por el descuido de Waman Tika que había provocado esa enojosa situación. Por eso, viéndola venir baja y sale a las puertas del templo, donde detiene a la joven, diciéndole: ¡No tienes nada que contarme Waman Tika! Lo he visto todo. Me horroriza lo que has hecho.

Molesta le dice: ¿De qué te sirvieron mis consejos? Tu necedad permitió que un hombre, el Curaca Razu Willka, te haya mirado casi sin ropas. Por ello ¡ya no puedes ingresar al templo de nuestro padre Sol!

Mirándola con desprecio arguye: ¡Has sido profanada! ¡Aquí, ya no hay lugar para ti! Ahora ve y cuida de tu destino. Diciendo esto, Coyllur, cierra las puertas del templo en la cara de Waman Tika que cae de rodillas llorando su desgracia, las lágrimas que caían a raudales se iban convirtiendo en rocas cristalizadas y el valle volvíase un roquedal.

Dándose cuenta del mal que causaba, Waman Tika invoca a Pachamama diciendo: Pachamama, madre bendita, que mis lágrimas no dañen este lugar sino que sirvan para regarlo, y que este valle siempre conserve su verdor.

Rauraq, amigo de Razu Willka que había observado toda la escena, presuroso va en busca del apu y le cuenta lo sucedido.

Razu Willca se dirige hasta donde está Waman Tika decidido a pedirle que sea su esposa, al llegar allí, ve a la ñusta arrodillada, se acerca a ella e intenta cogerla del brazo para levantarla; entonces un trueno retumba en el lugar y se ve la luz de un relámpago.

La diosa Pachamama había impedido que Razu Willka toque a Waman Tika, detiene la acción del huantino cubriéndolo con una manta y le dice:
¡Alto Razu Willka! ¡No puedes tocar a una Virgen del Sol! Es voluntad del dios Sol que te conviertas en majestuoso nevado, protector de estas comarcas y como no obraste por maldad sino por amor, el padre Sol te concede el consuelo de que tus lágrimas se unan a la de tu amada Waman Tika en este bello vergel, destinado a ser la Esmeralda de los Andes.

Y así Razu Willka y Waman Tika fueron castigados por no cumplir las leyes sagradas del dios Sol, pero debido al amor que el huantino sentía por la bella cuzqueña, juntó sus lágrimas con las de la joven para siempre en el bello valle de Huanta..

¿Qué lecciones sacamos de esta leyenda?


Primero
Cuando tengas un deber que cumplir, no te distraigas en el camino.
Tal como hizo Waman Tika cuando decide bañarse dejando la labor de recoger las plantas de llantén y pinco pinco.

Segundo
Piensa en las consecuencias antes de tomar una decisión, sino te acarreará desgracias.
Tal como le pasó a Waman Tika cuando no pensó en las consecuencias de tomar un baño fuera del templo pues era prohibido por las leyes sagradas de los incas.

Tercero
Aunque el corazón se te desgarre, cumple con tus obligaciones.
Es lo que hizo la mamacuna Ccoyllur sin tener más contemplaciones con Waman Tika.

Cuarto
Si amas no debes ser imprudente, puedes dañar al ser que amas.
Tal como pasó con Razu Willka que por imprudente perdió a la casta Waman Tika que estaba prohibida para los ojos de los hombres.

Autor: Recopilada por Saturnino Ayala Aponte. Version Libre

Sábado, 11 Enero 2014 17:53

El Apu Sarasara y la Laguna de Parinacochas

Escrito por

Provincia de Parinacochas Distritos de Incuyo y Pullo
Versión libre

La diosa Coropuna, bella y atrayente como ella sola, se encontraba lavando ropa en un riachuelo de la meseta de Parinacochas, sobaba y enjuagaba e iba exprimiendo anacos de colores, chumpis y una linda apacha color marfil, mientras tarareaba melodiosas notas con su dulce voz, detrás de la loma la observa embelesado Sayachipa, un pequeño dios guerrero, quien le hace conocer su sentimiento lanzándole pepitas de oro cada cierto tiempo,

Coropuna al sentir los golpes y ver las pepitas doradas mira a sus espaldas pero no ve a nadie.

Sayachipa travieso sonreía al verla así y silbando siguió tirando más y más pepitas.

Molesta Coropuna se levanta mostrando toda su belleza y caminando hasta el lugar de donde venían las pepitas dice:
-¿Quién se atreve a molestarme lanzándome piedrecitas? No sabe que soy Coropuna la diosa adivina de las cordilleras; vengo a esta meseta incomparable invitada por su propio dueño, el poderoso Apu Sarasara.

Al llegar a la loma ve a un pequeño hombrecillo que salta y sale sonriente y con actitud amigable dice:
-Soy yo, hermosa Coropuna, me llamo Sayachipa y soy súbdito del Apu Sarasara.

Coropuna lo mira sorprendida y le dice:
-Bien, pequeño guerrero, pero ¿no sabes que es costumbre lanzar piedrecitas a una
dama sólo para enamorarla?

Sayachipa osado arroja más pepitas a los pies de Coropuna y riendo le responde:

-Bellísima diosa Coropuna te he lanzado pepitas de oro para demostrarte mi admiración.

Coropuna lo mira preocupada y le contesta diciendo:
-Debes estar mal de la cabeza joven guerrero porque si Sarasara se entera de tu acción, te hará trizas...

Ordenándole le dice: Anda ¡Vete de aquí!

Sayachipa, terco se acerca a Coropuna, trata de tomarle las manos a la diosa que se aleja y le dice: 
-Por tu hermosura, bella diosa, me enfrentaré al propio Sarasara, si es preciso.

Sarasara desde lejos lo había visto y oído todo, se acerca presuroso hasta donde está Coropuna y Sayachipa, al ver que el Apu se acerca la diosa dice angustiada a Sayachipa:
-¡No sabes lo que dices, Sayachipa! Veo venir a Sarasara ¡Huye!

Sayachipa levanta los hombros y rien do le dice: -¡No le tengo miedo!

Sarasara se acerca y furioso se pone frente a Sayachipa diciéndole:
-Con que enamorando a mi prenda, joven atrevido. ¡Fuera de aquí!

Sayachipa altivo se cuadra frente al Apu Sarasara diciéndole:
-¡No me iré poderoso Sarasara porque también tengo derecho a buscar el amor!

-Claro tienes derecho al amor...pero busca jóvenes de tu edad y tamaño. No mires tan alto que Coropuna es mía, le contesta Sarasara.

Sayachipa en tono acusador le dice a Sarassara:
- Entonces ¿por qué enamoras a las diosas Solimana y Pallapalla? mirando de reojo a Coropuna que se sorprende y gesticula mirando a Sarasara.

El Apu se acerca amenazante a Sayachipa que sigue gritándole:
- Claro, ¡Quieres acaparar a todas las jóvenes hermosas de la comarca! Eso, ¡No te lo permitiré! Diciendo esto ataca a Sarasara lanzándose a sus pies... lo hiere.

Sarasara se pone en guardia gritando:
-¡Te haré pedazos y aprenderás a respetarme!

Pelean ardorosamente hasta que Coropuna los separa al notar que Sarasara ha golpeado a Sayachipa.

Coropuna molesta le dice: -¡Basta, Sarasara...Sayachipa está maltrecho!

El Apu deja al atrevido y se sienta, Coropuna ayuda a Sayachipa y lo deja a un lado diciendo:
-Descansen y curen sus heridas que se hace de noche y yo debo volver a mi lugar, se despide y se va.

Sayachipa y Sarasara se sientan a curarse, luego el pequeño se cubre con un poncho y Sarasara con un manta oscura coronada de blanco y extiende a sus pies una manta celeste de gran tamaño y se duerme.

Al día siguiente, Coropuna regresa al lugar donde dejó a los rivales y se encuentra con una inmensa laguna al pie del Sarasara, ve a los dos hombres que aún duermen.

Sayachipa está lleno de moretones. Coropuna lo mira y dice:
-¡Pobre Sayachipa! Parece un envoltorio.

Acercándose a Sarasara lo saluda, diciendole: -¡Eterno seas Apu Sarasara!

Sarasara se levanta quitándose el manto le dice:
-¡Buen día a Pachamama! ¡Gracias por venir a verme querida Coropuna!

-¡Es un día memorable, eterno Apu Sarasara porque apareció esta hermosa laguna en la meseta! ¿Cómo apareció? Pregunta la diosa.


-Eres adivina, hermosa Coropuna y lo sabrás de todas maneras. Ocurre que en la noche sufrí fuertes dolores por las heridas que me causó Sayachipa en los pies y rodillas con sus puñetes, patadas y mordiscos. Confieso que lloré de dolor y mis lagrimas formaron esta laguna –dice Sarasara.

-Debes reconocer que Sayachipa es un valiente, poderoso Sarasara -dijo Coropuna. Ahora veremos la suerte de tu laguna en las hojas de la coca.
Sabes poderoso Apu que tu laguna se poblará de parihuanas y que saldrán de ella cuatro hermanos y cuatro hermanas que poblarán tus tierras fértiles, regadas por los ríos Huancahuanca y Sanqarara.

-Así será mi buena Coropuna, dice Sararara.

Y así fue como se pobló esta hermosa región.


¿Qué lecciones sacamos de esta leyenda?

Primero
No ser desleales, las mujeres ajenas se respetan.
Sayachipa fue desleal con Sarasara y por ello recibe su castigo.

Segundo
Las mujeres honradas siempre se respetan y se dan a respetar.
Tal como lo hizo la diosa Coropuna al no hacer caso a Sayachipa.

Tercero
No hay enemigo pequeño, de todos debemos cuidarnos.
Sarasara fue herido por quien menos pensaba.

Cuarto
No acomplejarse creyéndose ser superior sino que hay que saber reconocer males y dolores para superarlos.
Sarasara demostró su grandeza al reconocer el dolor que le había producido el pequeño dios, pero ello no lo amilanó.

Autor: Recopilada por Luis Márquez Cuadra

Sábado, 11 Enero 2014 17:48

La Reina de Armendariz

Escrito por

Cuento de Apongo, Provincia de Fajardo, departamento de Ayacucho. Época virreynal.

(Silbando carnavales)
Una tarde, Daniel, un aponguino veinteañero, iba camino a su estancia, cerca ya, a la Laguna de Turpo divisa a lo lejos, al centro de la laguna a una hermosa joven, muy asustado se acerca y se da cuenta que está sentada en un trono de oro radiante, es blanca como la luna y su ropa brilla como el sol. Daniel corre al verla y a gritos le dice: ¡Sal de ahí! Te vas a ahogar

Entonces en un cerrar de ojos la joven llega a la orilla, Daniel la ve de cerca, maravillado y boquiabierto por tal belleza, tartamudeando se acerca y pregunta:

- ¿Quién...Quién eres?
Ella le contesta: -Soy la Princesa de Armendáriz.

- ¿Armendariz?, que es, donde queda, qué haces aquí...fueron tantas preguntas a la vez que Daniel le hizo a la joven.

Èsta muy triste le responde: - Armendáriz es mi pueblo, queda en España. Estoy aquí porque he sido raptada por el diablo quien me encantó y me convirtió en su esposa. Yo estoy muy triste porque quiero volver con mis padres y mi gente.

Cada tarde a partir de ese día, los dos jóvenes, se encontraban, charlaban hasta que se enamoraron. Pero un día la joven llorando le dice a su amado: - Daniel, es mejor que te vayas y no vuelvas más, mi marido llega mañana a las doce, si te encuentra de seguro te lleva al infierno.

El corazón de Daniel se rebela y su cerebro maquina: “mañana me enfrentaré al diablo y lucharé por mi amor”. Se despide muy triste de la princesa y vuelve a su estancia.

El sol en el poniente daba las 12 del mediodía, Daniel con paso firme se dirigió hasta el lugar de su cita diaria, iba dispuesto a pegarle al diablo y a quien se opusiera a su amor. Llega hasta las orillas de la Laguna de Turpo y ve al diablo echado junto a la princesa flotando en el centro de la laguna. La joven se sorprende al ver a Daniel y con un fuerte hipo despierta a su marido, el diablo se levanta y mira a Daniel despectivamente y le dice: - ¡Ajá!... ¡Tu eres el mortalcito que quiere quitarme a mi mujer!... ¿Cómo te atreves miserable aponguino a semejante propósito?

Daniel temblaba de pies a cabeza cuando escuchó la estentórea voz de diablo, respiró profundamente y con voz bronca responde: 
- Te reto diablo. ¡Voy a luchar por ella, porque la amo!

- ¡Muy bien! – dijo el diablo- “!Pelearemos! ¡si me ganas, te la llevas, si yo gano te llevo al infierno con ojotas y todo!

Daniel y el diablo se enfrascan en una dura lucha de tres días. Al tercer día, Daniel cansado invocó a Dios por más fuerza, entonces aparece una extraña niña que le ofrece pan y vino que le dieron una fuerza extraordinaria y así pudo vencer al diablo.

- ¡Me ganaste! – dijo el diablo - ¡llévate a esa ingrata!

Diciendo eso desapareció y la laguna se convirtió en un puquio. La joven había quedado en medio del puquial.

Daniel cansado y contento lleva a la princesa a su casa, la acomoda lo mejor que puede dentro de su pobreza y se duerme. Al despertar se encuentra con una desagradable sorpresa, no estaba la princesa y en su lugar sólo encuentra una carta que decía:

- ¡Daniel, querido, vuelvo a mi hogar, me voy a ver a mis padres, quizás nunca volverás a verme. Gracias por mi libertad. Adiós amor mío!

Daniel, loco de desesperación y más enamorado que nunca llora de dolor y decide ir en busca de su amada, llegaré a Armendáriz se dice,

Camina día y noche, camina así por mucho tiempo; llega hasta la selva, va preguntando, nadie sabe de lo que habla...hasta le creen loco; hasta que llega a la casa de la madre de todos los animales. Allí le dan alojamiento y llega una joven gavilán que le informa que la princesa a quien busca se va a casar y que están preparando un gran banquete.

Daniel se desespera y le pide que lo lleve hasta el lugar donde esta su amada, la gavilana le dice que no puede cargarlo y que el viaje durará tres días... Daniel llora de desesperación...al verlo así el cóndor se ofrece llevarlo en su espalda a cambio de un toro diario. Y así, Daniel acompañado del cóndor y dirigido por la gavilana llegan a las puertas del Castillo de Armendáriz.

Los habitantes del pueblo se sorprenden al ver a Daniel, era un extraño de rara vestimenta: ojotas de piel de llama, chullo, poncho y pantalones de bayeta. Las noticias del extraño llegaron a oídos de la princesa. Ella emocionada sale al balcón y desde allí ve a su salvador, a su amado Daniel, el valiente matadiablo.

Con los corazones rebosantes de alegría ambos se encuentran y se confunden en un fuerte y tierno abrazo. El latir de sus corazones se hicieron uno solo y la felicidad también.

La princesa había contado a su padre, el rey de Armendáriz, toda la historia y cómo se había salvado, y por eso Daniel ya era famoso en el reino.

Entonces, el rey convoca al príncipe consorte y le ruega cancelar el matrimonio a cambio de muchas riquezas, el compromiso se anula. Y pacta el matrimonio de Daniel con su única hija porque había devuelto la felicidad al reino. Así, en medio de la alegría del reino, Daniel, convertido en príncipe en tierras extrañas, se casa con la princesa de Armendáriz. Ambos serían los futuros reyes de este reino que volvía a ser feliz después de mucho tiempo. Colorín colorado el amor había triunfado.

¿Qué lecciones sacamos de este cuento?

Primero
Siempre se debe decir la verdad, por encima de todo.
Tal como hizo la princesa al contarle su historia a Daniel y luego a su padre.

Segundo
Siempre se debe luchar con valentía por los sueños que se persiguen.
Tal como hizo Daniel al enfrentar al diablo por el amor de la princesa.

Tercero
Aunque tengas fracasos, debes ser perseverante en la lucha por tus sueños.
Tal como hizo Daniel cuando fue a Armendáriz buscando a su amor y donde también encontró la riqueza y el reconocimiento por su obra.

Autor: Contado por Daniel Huyhua. Versión libre.

Sábado, 11 Enero 2014 17:42

Tres Mascaras

Escrito por

Huamanga colonial, 1706,

En una de esas hermosas noches huamanguinas, una bella muchacha llamada Isabel, lloraba desconsolada… ¿Qué pasa, Isabel?, ¿Porqué lloras?, preguntó Ricardo, su joven enamorado.

¡Ay, Ricardo mío,… lo nuestro no puede ser…. Mi padre ha prometido mi mano al Marqués de Valdelirios, dijo sollozando Isabel.

¿¡Cómo!?, ¡no puede ser!..... Isabel,… ¡vámonos lejos.!... ¡cásate conmigo!.. viviremos juntos una vida feliz … dijo el joven enamorado desesperadamente.

La bella Isabel le contestó… Ricardo,… tengo miedo… no puedo enfrentarme a mi padre….. y así, continuaba llorando.

La sombra negra de la tragedia empezaba a envolver a Huamanga y a esta linda parejita debido a la impertinente intervención paterna, pues había prometido a su hija a un anciano y rico hacendado.

Enterado de las intenciones del padre, el joven Ricardo, también perteneciente a una noble familia, planeó el rapto de su amada, sin importarle las consecuencias….

Ya, durante la noche del rapto planeado, Ricardo sigilosamente sube la pared que le conduciría a la habitación de Isabel, cuando de pronto escucha…..

¡Hey!, …¡Hey!....¡Joven Ricardo!... ¿No sabe usted que me ofende al intentar acercarse a las habitaciones de mi prometida a estas horas de la noche?... Saque su espada, que en estos momentos lavaré mi honor con su sangre…. Dijo el Marqués de Valdelirios.

Ricardo, aceptó el lance por defender su amor por Isabel frente al viejito metete, y, empezó una recia y dura lucha en la calle que llamó la atención de Isabel y su padre, el Marqués de “La Totora”, quienes al ver la lucha quedaron estupefactos…. Hasta que sucedió lo que tenía que suceder….

Aggg, Agggg… dijo el Marqués de Valdelirios, que había recibido una estocada mortal de la espada del joven Ricardo.

Al ver a su amigo caído, el Marqués de la Totora, se enfureció y dijo…. ¡Ricardo!… ¡Mal nacido!... ¿cómo osas matar al prometido de mi amada hija?

Entonces, cogió la espada del caído y ataca con furia a Ricardo, que opta por defenderse del ataque desesperado del padre de Isabel, ante la mirada atónita de la bella doncella… Tras cruenta lucha callejera, desigual por cierto por la diferencia de edades, cae mortalmente herido el Marqués de la Totora.

Aggg, Agggg, ¡Maldito!... llega a decir el padre de Isabel en su último suspiro.

Isabel horrorizada por lo ocurrido miraba cómo su padre adorado moría por la espada de su amado Ricardo. ¡Qué situación tan desgarradora!... Entonces, Isabel, con el rostro pálido y ensombrecido coge la espada caída y se dirige a Ricardo y le dice:

Ricardo, hasta este momento te he amado mucho, pero ahora que haz matado a mi padre, te odio en el alma… Ahora lucharé hasta que muera yo, o tú…. Miserable.

Ricardo dirigiéndose a Isabel le dijo: ¡Perdóname Isabel!...¡me dejé llevar por mi pasión por ti!... Es que te amo tanto que enloquecí al saber que te casarías con otro.

Mientras hablaba, Ricardo tiró la espada, se arrodilló delante de Isabel, le rogó el perdón y lloró. Pero, Isabel se mantenía inflexible, entonces el joven amante dijo:

¡Mátame querida, así podré resarcir mi crimen!...

Con profundo dolor que le hería el alma, Isabel mira un momento a Ricardo, no podía perdonarlo, entonces la bella mujer hunde la espada en el pecho de Ricardo que esperaba pacientemente el último segundo de su vida.

Agggg, Agggg….. Isabel te amooo… se le oyó decir a Ricardo mientras caía al frío asfalto de piedra de la calle huamanguina.

Al día siguiente, Huamanga despertó con un cuadro macabro: Tres difuntos, todos de noble alcurnia estaban tendidos en un gran charco de sangre. Aquella macabra calle hoy es conocida como TRES MASCARAS en honor a estos nobles caballeros. Isabel entró al Convento de Santa Clara, haciéndose monja e hizo penitencia por su crimen.

¿Qué lecciones sacamos de esta historia?

Primero
Todo padre debe ser consejero.
No debe imponer o prohibir los amores de sus hijos como hizo el padre de Isabel.

Segundo
No puede haber compromisos a nombre de terceros sin su voluntad o consentimiento.
Tal como lo hizo el padre de Isabel al comprometerla sin la aprobación de ella.

Tercero
Un yerno nunca debe enfrentar a su suegro.
Puede traer funestas consecuencias a la pareja.

Autor: Versión libre de “Tradiciones Huamanguinas” de Juan de Mata. Creación literaria de Guillermo Huyhua

Sábado, 11 Enero 2014 16:38

Helme

Escrito por

Huamanga, 1831,

Hermenegildo Santa Cruz, mozuelo alegre y juguetón de 20 años, a quien llamaban cariñosamente Helme, se había enamorado de Rosita Abregú, la chica más linda del pueblo. Ella, con sus 18 años, era la gloria de jóvenes y viejos.

Helme y Rosa se juraron amor eterno. ¡Sólo la muerte nos separará! Decían: soñaban con hijos y una vida feliz… ¡Sueño de toda pareja enamorada!

Pero el destino estaba escrito…Doña Leonora, madre de Rosa, mujer solícita y ambiciosa, había decidido dejar de ser pobre y para ello casaría a su hija con don Jesús Santos, un rico comerciante de 40 años.

Rosa enamorada, casi muere de dolor, cuando su madre le prohíbe que vea a Helme y la obliga a casarse con don Jesús. No pudo hacer nada, resignada aceptó casarse. Helme no acepta tal decisión, maldijo su suerte y se dedicó a tomar.

Feliz, don Jesús llenó de joyas y vestidos lujosos a su joven esposa, y, a la suegra, ni que decir… realizó todos sus caprichos. Jesús pensaba que “el amor con el tiempo vendría”, ¡qué vana esperanza!. Convencido de ello, nuevamente comenzó a viajar llevando mercaderías hasta las Minas de Santa Inés. Se ausentaba por varios días y así fue mes tras mes.

El diablo no anda por gusto, dicen… Y fue que una noche que Helme, tomando con sus amigos, recordando más que nunca los desprecios de doña Leonora y loco de amor y celos va hasta la casa de Santos y toca la puerta…toc, toc, toc.

Rosa dormía, escucha entre sueños la voz de su amado, ella tampoco había olvidado a Helme, toc. toc, toc, los sonidos fueron más fuertes, insistentes toc, toc, toc…. Rosacha ñuja cuyayqim, abre la puerta, conversa conmigo, no sabes que estoy muriendo por ti, decía y lloraba tras la puerta.

Rosa, al escuchar la voz de su amado se sintió morir. Su corazón empezó a latir violentamente y le mandaba abrir la puerta, mientras que su conciencia le decía: ¡no abras!, ¡eres mujer casada!

Pero ¡ay! Abrió la puerta y sin medir las consecuencias se entregó a los brazos de Helme en el lecho de don Jesús. ¡Qué mala decisión!.

Los días iban y venían como Jesús a la minas de Santa Inés…todo el pueblo hablaba, pero nadie se atrevía a contar la verdad al platero… él se daba cuenta que algo pasaba por las miradas de sus vecinos.

Es entonces que un poeta escribió un libelo, un escrito donde se insulta o denigra a las personas, que decía:

Santos es un buen santo, en el reino de los santos, dinos Santos; ¿el madero en que murió Jesús, es Cruz Santa o Santa Cruz?

Don Jesús no entendió o no quiso entender el mensaje y sin hacer caso siguió con su vida.

Entonces el malévolo escritor publicó otro libelo que decía:

Este Santo no adivina y parece que tiene muermo, que diga entonces: ¿cuál misterio le rezan a San Cornelio?

Jesús, mordiéndose la cólera regresó a su hogar, observó a su mujer, para ella nada pasaba, seguía haciendo las labores cotidianas.

No es sabio el diablo por diablo sino por viejo, dicen. Jesús prepara su viaje y se despide de su mujer diciéndole que tardará un poco en volver,… cuida la casa, riega la sementera, le dice….

La noche cubría la vieja ciudad, los amantes se entregaron a su pasión y ahora dormían después de haber bebido unas copas de licor.

Tocan la puerta, toc, toc, toc… se escuchan voces. ¡Rosa… abre, abre!... grita el marido. Toc, toc, toc.

Rosa despierta asustada, no sabe que hacer, reconoce la voz de su marido. ¡Espera!.. le dice. ¡Voy a ponerme mis zapatos! Y loca de miedo despierta al amante que duerme y ronca sin escucharla… el sueño, el cansancio y el licor habían hecho su efecto.

Jesús, loco de celos, rompe la puerta de un empujón… al ingresar ve a Helme en su cama y a su mujer, su mujer, su Rosa, la mujer a la que entregó su vida, en quién ciegamente confió… lloraba arrodillada al pie de la cama.

Loco de rabia, toma un cuchillo, abre el pecho del desgraciado que nunca despertó y le saca el corazón… ante los gritos desesperados de Rosa.

Riendo como un loco pone el corazón de Helme en la mesa y le dice a Rosa: ¡Trágatelo o te mato!, ella comió el corazón crudo de su amado… Jesús de un tajo la mata también…

La honra con sangre se lava, se dijo…. Y riendo como un loco salió de su hogar para nunca más volver….

La leyenda dice que el loco Santos caminaba por las calles del pueblo pronunciando el nombre de Rosa, otros más justicieros dicen que murió de viejo tras las piedras que encierran la cárcel de Huamanga.

¿Qué lecciones sacamos de esta historia?

Primero
En el amor nadie manda.
Los padres deben aconsejar a sus hijos en los temas del amor y no imponer ni prohibirles a quién amar, porque los obligan a tomar malas decisiones.

Segundo
El amor nunca viene con el tiempo.
El amor se da o no se da. Nunca casarse con quién no quieres.

Tercero
No ser desleal ni infiel con la pareja.
Rosa fue desleal con su marido, pagó con su vida la traición.

Cuarto
No se debe lesionar ni mancillar el honor de una persona porque se pone en peligro de muerte.
Helme pues lesionó el honor de don Jesús y éste enloquecido lo mata.

Quinto
No matar.
Porque la vida es el bien más preciado del ser humano.

Autor: Versión libre de Guillermo Huyhua y Rosa Arroyo