Peru, Narrativas, Leyendas, Mitos, Religion
Jueves, 13 Julio 2017 14:44

Leyenda del Fin del Imperio

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Cuando Inti, el Padre sol dio el encargo a Manco Cápac de fundar el Imperio del Tahuantinsuyo, el inca creador de la dinastía le pregunto que hasta cuando duraría su poder y su gloria, habiéndole respondido el sol así:
“Yo te doy estas tierras y estos hijos que los hagas ricos, poderosos y se llenen de gloria. Así como tú has elegido de las aguas, así yo también volveré a reclamarte estas tierras y estos hijos cuando venga por el camino del agua, por el camino que se hunde, por el camino que se mueve, por el camino que se abre y llegare desde Hanacpacha, mi Cielo”
La leyenda quiere ver en esta profecía la visión de los conquistadores españoles ,quienes por blancos ,barbudos y rubios ,resultan ser hijos del Sol ;blancos como el día, barbudos como el mar y rojos como el Sol ,y quienes llegando por el camino del mar, por el gran camino liquido ,reclaman la devolución del Imperio.
Jueves, 13 Julio 2017 14:44

Leyenda de las Tres Razas

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En un principio la tierra era plana y por lo tanto alumbrada por el sol constantemente. Era el día perpetuo, la noche no existía. No había sino una sola raza de seres en el mundo, todos eran buenos, no había la maldad ni el castigo, el arrepentimiento, el pecado o el sacrificio. Todos los seres eran felices, jamás se turbaron sus conciencias ni se agitaron sus corazones, ningún desasosiego golpeaba su vivir tranquilo, claros, diáfanos, albos, cristalinos, como era su día perpetuo, los hombres nada tenía ni nada precisaban. Su vida era fácil equilibrada y feliz. Y el sol, el Padre sol, que no tenía que hacer sus diarios viajes, porque no estaba obligado a cuidar otra clase de hijos, se estaba quieto y tranquilo en el cenit del espacio, contemplando embelesado su obra perfecta.
Cierto es que el sol era soltero y no tenía las pesadas obligaciones del hogar, las duras responsabilidades de la familia, ni los inquietantes reclamos del amo. Pero al fin de fatigo de ser feliz, de sentirse extático, de verse inmóvil y quiso vivir, y quiso luchar, y quiso sufrir y para ellos comenzó por enamorase de la más bella y más blanca de las mujeres del mundo, con la cual se caso y llevo consigo al cielo. Aquella mujer que convirtió en la Luna.
Desde ese momento, el Sol, por atender a su esposa, desatendió a sus hijos; se hizo humano, con los mismo reclamos e iguales ansias, y ellos, notando que la luz del Sol era menos fuerte; que la claridad, del día. Perpetuo era menor; que el Sol se volvía pequeño se envejecía, pensaron que habiéndose casado con una mujer de las de su raza, podría hacerse iguales a Él, que si vivía, amaba y sufría, podría también morir, comenzaron a desatenderle en su adoración y a postergarle en su respeto.
Y el sol, celoso de sus fueros, e acerco al mundo para ejercitar mejor su autoridad; pero la Tierra , plana como una inmensa hoja de papel, debido al calor solar se encarrujo se torno en redonda. Entonces, para enfriarla, el sol, soplo sobre ella y la hizo girar, comenzando desde entonces el día y la noche.
Desde ese momento los habitantes de la Tierra , que formaban una sola raza, la raza solar, fueron convertidos en tres clases de razas diferentes. A quienes el sol alumbro ese día se tornaron: blancos, una raza; a los que dejo de alumbrar en aquel momento se volvieron negro, otra raza y a quienes lees toco el principio y el fin del día tomaron color intermedio entre ambos: el amarillo, la tercera raza. Y el Sol dijo:
”Id rodando eternamente hasta que os volváis a convertir en una sola gente. En castigo de haberme amado solo a medias, solo la mitad del tiempo estaré con vosotros. Por o haber respetado a mi designación matrimonial Yo haré que mi esposa, la Luna , os alumbre también cuando Yo falta. Nos adorareis hasta que faltéis del Mundo y nunca más volverá el día eterno para vosotros”.
Jueves, 13 Julio 2017 14:43

Leyenda del Diluvio

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Como siempre y como en todo existían en la tierra dos clases de seres: los buenos y los malos. Los dos grupos vivían en perenne lucha. Un grupo sabe que el triunfo dl otro es la muerte segura y eterna para él, y por esto cada uno de aquellos grupos de hombres fuertes pretende su supervivencia y el aniquilamiento completo del contrario.
Las buenas acciones de los unos van al cielo, a la altura, son las nubes; los malos actos de los otro se quedan en la tierra, son los cerros y montañas, que irguiéndose tratan de alcanzar a sus contrarios para destruirlos miembros, mientras que las nubes, convirtiéndose en lluvia pretenden que las nubes, convirtiéndose en lluvia pretenden la desmembración de las montañas.
Como las lluvias no pudieron acabar con sus contrarios, se produjeron abundantemente y cubrieron en su totalidad a las montañas, tratando de ahogarlas, englobarlas o sujetarlas, única manera de destruirlas, en forma tal que todo el planeta se convirtió en una sola masa de agua. De esta manera los buenos, las nubes, convertidas en lluvia derrotaron a los malos, las montañas de la Tierra , y fue el agua elemento de triunfo para los unos y medio de destrucción para el otro.
Sol e salvo una pareja, hombre y mujer, por que vivían ni en los cielos en la tierra, sino en la atmósfera, aquella fue la primera pareja humana. El hombre se dirigió al occidente y la mujer al oriente, separándose cada uno en un océano pacifico y Atlántico, cuyas aguas se juntaron en ambos polos, es decir e los extremos, para tomar nuevamente sus formas humanas primitivas. Pero como quiera que había agua dulce y salada, no pudiendo separarlas, se pelearon, y volvieron a crearse los seres buenos y los seres malos, fruto de idénticos pensamientos y de los mismos deseos, hasta que un nuevo diluvio, de un sola especie de agua, termine con los malos y dé el triunfo definitivo y eterno al bien.
Jueves, 13 Julio 2017 14:41

El Mito del Oro, La Plata y El Cobre

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El Sol y la Luna no habían tomado estado. Se conservaban célibes y, por lo tanto, no habían producido fecundación ninguna. Los cielos y la tierra, las aguas y los cerros tampoco habían sido fecundados jamás. Los colores no existían y el arco-iris, capa mágica que a tomado ellos los condensa, o lucia con cortina de belleza, en el hogar universal como bandera de triunfo que exhibiría la multiplicidad de la belleza creadora.
Y se produce el primer eclipse entre el Sol, la Luna y la Tierra , y de esta oposición, que es una conjunción y por lo mismo un matrimonio, entre el sol, el padre y la luna, la madre, se produce el hijo, la tierra, el fruto, la fecundación. El vientre de la tierra, ya grávida, lo forman los cerros; las aguas constituyen el líquido en que flota el nuevo ser; los celos que los cubren y rodean, forman la entidad planetaria; las fuerzas cósmicas el cordón de la vida; as vetas de los diferentes, metales es los huesos, los nervioso y los vasos y las diversas clases de rocas las vísceras. Por eso es que los cerros son la representación corpórea de los hombres y nacen, sufren, se enferman, duermen y mueren, se alimentan de granos de máis y se deben de las lluvias.
El Sol al fecundar y la Luna al ser fecundada perdieron algo de su propio ser, desintegrándose, por medio de sus rayos luminosos, porque en realidad, algo muere en toda fecundación y algo se puede en toda concepción y así, los rayos del Sol, por su color anaranjado se tornan en el oro; los rayos blancos de la Luna se vuelven plata y se cuajaron en las entrañas de la Tierra , en el vientre de la Tierra , en los cerros de la Tierra , en forma de vetas o de rayos, de los mismos colores, oro y plata, enterrándose, para no perder a su madre y para que en su seno los cobije siempre por su parte la tierra, juntando el oro y la plata, el anaranjado y el blanco, produce el color intermedio, el del cobre.
Y de esta manera el oro e hijo del sol, la plata de la luna y el cobre de la tierra, representando cada uno de los metales los colores de esos mismos planetas. Son además la representación de la trinidad peruana. Inti, el sol, el oro, el espíritu intuitivo; Rupay, la Luna , la plata, es el alma pasional y Kon, el cobre, la tierra, es el cuerpo; sabiduría, voluntad y actividad; el bien, la bondad y le belleza; el que piensa, el que ordena y el que; hace la ley, la justicia y la autoridad; el hombre, la mujer y el hijo.
Los hombres, sin embargo, permanecían ignorantes de aquellas maravillosa creaciones basta el día en que el Sol, personificándose, se vuelve antropomorfo y visita la Tierra. Es entonces que enseña a sus hijos predilectos, los hombres, el secreto de los cerros, los conduce a sus entrañas y les muestra las diferentes clases y calidades de metales producido, y les dice:
“Estas tres clases de rayos de luz hechos materia me representan a mí y a la Luna , mi esposa y también a la Tierra , mi hijo: forman parte de nuestro, propio ser, son como ustedes. Nuestros hijos, con la diferencia de que ellos permanecen encerados usados solamente para vuestros agradecimientos sagrados, porque donde estén ellos estará también nuestra ayuda”
Jueves, 13 Julio 2017 14:41

Historia del Mito Celeste

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El Sol y la Luna constituyen un matrimonio de estirpe real: Las estrellas, cometas, nebulosas y demás elementos estelares forma la corte: Todas las mañanas los esposos se separan para juntarse nuevamente en las noches, a excepción hecha de las noches de Luna llena, en que el ayuntamiento es impropio.
No sólo la Tierra y los seres que la habitan se aprovechan del Sol, también el agua, cuando lo refleja, se convierte en nube, donde se cobijan los espíritus buenos; mientras que el viento huracanado, el viento frío, que no se detiene nunca, lo nubla ocultando, por lo mismo, a los espíritus malos, los cuales embisten furiosamente y en sòn de guerra a los demás elementos, para destruirlos; pero el Sol ha colocado sus defensas y fortalezas, que son los cerros y montañas, para desviarlos, detenerlos y convertirlos nuevamente en lluvia y granizo, haciéndoles sentir así que se encuentran sujetos a su poder y a su arbitrio. Así también son los hombres, nubes y aguas, aguas y nubes, según sea sus propio progreso y su natural, evolución. Hombres buenos: nubes blancas, lluvia fecundante, paz, serenidad y producción; hombres malos: nubes negras, tormenta, desorden y ruina. De aquí explicado porque se le rendía culto al Sol siempre con alabanzas, nunca con ruegos y se le hacían ofrendas de flores y de frutos, que eran los productos de las tierras, vivificadas por las aguas.
Cuando se produjo el primer eclipse solar, los hombres creyendo que era la muerte definitiva del Sol, su padre, se prepararon a morir también con El ya que sabían que dormía o descansaba cada noche como ellos, y que como ellos también tendría que descansar eternamente; pero cuando la ocultación temporal pasó y el Sol dio nuevamente su calor y su luz aumentó preponderantemente su gloria, ya que los hombres comprendieron que era inmortal o que había triunfado sobre la muerte.
Y para darle mayor certidumbre a esta creencia el Sol, les dijo:
“Concentrad vuestros pensamientos en las aguas tranquilas, para que os volváis mejores y me reflejen en vuestros cuerpos, que por este sólo hecho se volverán iluminantes. Vuestros ojos se tomarán en lagunas tranquilas y quietas que yo calentaré, viviendo en el seno de vosotros, y, sin que lo sepáis se os dará el privilegio, al fin, de tener mil ojos para ver lo invisible. Si no me veis a veces no es culpa mía, sino que vosotros que no abría los ojos del espíritu, ya que lustra oscuridad mental me oculta. Todos los seres son iguales al Sol, en lo físico, siendo sanos y en lo espiritual, siendo buenos.
Jueves, 13 Julio 2017 14:39

Agusto Leon Barandiaran

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Pero como el propio espíritu del cerro y su alma colectiva necesitan personificarse para vivir, y, como solamente la culebra penetra libremente en las entrañas de los cerros, estos se convierten en culebras de oro, lo que encierra un doble símbolo, ya que el ofidio representa a la tierra, al cerro y al hombre y el metal al Sol, a Dios y al tesoro.
Aquel ser humano que coja o mate a la culebra de oro, poseyendo con ello la clave del enigma, se hará dueño del tesoro, del alma del cerro y de las almas de aquellos que tienen en él su sepultura y que tan avaramente se guardan.
Y ese hombre, dueño del secreto, podría producir a voluntad el “mal del cerro” o hacer que los hombres sean “comidos por los cerros”. Sería, pues el creador de la enfermedad, el dueño del mal y el dador de la muerte.
Jueves, 13 Julio 2017 14:38

Vida y Alma de los Cerros

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El cerro es un almacén de calor, que se contrapone al frió de la muerte. Por sus taludes desciende el agua que Rupay, el Sol, envía y que alimenta a las plantas, a los alimentos y a los hombres. Además, el suelo es hijo del cerro, porque no es sino el fruto de su descomposición, que se disgrega por el calor y por los vientos. Si los cerros dan vida, también la tienen. Por eso cuando Rupay, el Sol, tiene sueño, penetra en los cerros y en ellos se duerme: es el hogar del Sol, del calor y de la Luz. Dormirse es morir por etapas; dormirse es desaparecer un poco; despertarse es trabajar; despertarse es también alegrarse.
Si Rupay, el Sol, penetra en los cerros para dormir y sale de ellos para vivir, y siempre es imperecedero, para procurar ser igual a Él, hay que enterrar a los muertos, es decir a los hombre que sueñan con El, debajo de las arcadas, que son las puertas de los cerros para la vida junto al Sol sea eterna dentro de la propia serenidad de la muerte, y después del largo viaje, siguiendo el mismo sendero por donde va Rupay, el Sol, convertirse en nubes blanquísimas que lo reflejen a Él, por como El son generaciones imperecederas de vidas sucesivas y continuadas, ya que se trasmutarán en lluvia y luego nuevamente en nubes; y así retornarán y vivirán eternamente. Ser nube blanca, es la más grande aspiración y el mayor beneficio, porque la nube blanca no siente frío ni hambre, no sufre ni padece y es el símbolo de la serenidad constante y de la paz perpetua y de la felicidad eterna.
Sólo los malos se vuelven nubes negras que reflejan a Supay, el demonio y de la lucha entre Rupay, el Sol, la nube blanca y Supay, el demonio, la nube negra se enciende el rayo, que es el reflejo de la cólera de ambos, cuyo fuego se apaga porque las nubes blancas se transforman en lluvia. Si no fuera, pues por las nubes blancas, el demonio, el rayo quemaría al Mundo.
Por eso precisa enterrar a los muertos en las arcadas de los cerros, con abundantes alimentos, para que estén junto al Sol y para que puedan seguir el largo viaje con el Sol y por su mismo camino.
Cada cerro tiene una alma propia y otra colectiva o grupal. La primera está formada por la vida oculta del mismo cerro y la segunda la constituyen todas las almas de los que han sido sepultados en el cerro y que han encontrado el descanso eterno en su seno.
El alma propia del cerro cuida de las almas de que es guardadora; las defiende y se personifica con ellas. Es tal su decisión y su poder que aquel que pretendiera arrancarle sus secretos o sus tesoros, sería atacado del “mal del cerro” o en cambio “se le comería el cerro”. Aquel mal consiste en una tristeza completa y constante, que conduce irremisiblemente a la muerte y el segundo castigo estriba en que la víctima no volverá a ser vista jamás, porqué el cerro la tomará para sí y la depositará en sus entrañas.
Jueves, 13 Julio 2017 14:36

El Mito del Grano de Maiz

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Guerreros valerosos y fuertes habían sido los que lucharon contra los Dioses de la Tinieblas , ayudando a las fuerza de la Luz , para que triunfaran en los cielos.
Una vez terminada la lucha pidieron permiso a los Dioses para labrar sus tierras, reparar su hacienda, procurar su adelanto y resarcirse de las pérdidas ocasionadas por una lucha tan larga; pero el Dios de la Guerra consideró ese pedido egoísta como signo de debilidad y como prueba de cansancio, y maldiciendo a la tribu de los guerreros les dijo: “Nunca más seréis mis guerreros; os convertiréis en plantas fijas en la Tierra , para que sufráis eternamente los rigores de los tiempos; pero en recuerdo a vuestro pasado valor, ,a vuestras hojas terminarán en punta cual si fuesen flechas; vuestros tallos semejarán arcos, por lo largos, y vuestros frutos aparecerán pequeños y abundantes como piedras, cuando estén separados, y, cuando juntos semejarán maza. El tallo y las hojas servirán de alimento a los animales y el fruto a los hombres. No merecéis ser Dioses”.
Pero Dios, hombre también, el más sabio, el más grande y el más perfecto de todos, tuvo hambre. En aquellos tiempos el tallo, las hojas, las raíces y el fruto del maíz eran totalmente verdes y nadie hasta entonces, animales u hombres, habían probado sus productos, porque era una planta maldita y necesitaba, para purificarse, que un Dios la redimiera del pecado.
Y el Sol bajó a la Tierra en busca de alimentos y cogió una mazorca de maíz a cuyo contacto el fruto y todo el árbol tomaron el color del Sol.
Y el padre Sol comió del grano de maíz y lo bendijo, diciendo: ”Planta sagrada que me alimentase, yo te otorgo el derecho de ostentar mi propio color y de servir de alimento a otros dioses y a los hombres. Aquellos a quienes sirvas de sustento se comerán a su Dios y se sentirán como El”.
Desde entonces el grano de maíz, cuando madura se vuelve amarillo, porque toma el cuerpo del propio Sol; en El vive Dios y con El se alimenta, y los hombres al comerlos saben que se sustentan con el propio cuerpo de su Dios, por cuyo hecho El les dará la vida eterna. Por eso la chicha de maíz se consideró como el licor sagrado, siendo usada en las ceremonias religiosas y políticas de mayor importancia.
En la hacienda llamada “Palambe”, en el lindero entre Lambayeque y Cajamarca, existe un cerro aislado y abrupto, célebre por la furia de sus vientos, que casi lo hacen inaccesible y porque la leyenda lo ha hecho asiento de una laguna misteriosa, donde habita una serpiente de plata.
Antes de que el Sol fuera dueño de las esferas, señor de los espacios y amo de los cielos era un simple mortal, casado con su hermana la Luna , ser humano como él.
Cuando ambos consortes recorrían los mundos, tratando de encontrar un lugar que les sirviera de albergue y un sitio que pudieran convertir en hogar permanente, llegaron a la cima de aquel cerro que era bello, tranquilo, alegre y accesible y encantados de la paz que se disfrutaba en él se establecieron allí.
La Luna, aun cuando era un ser femenino, no disponía de los lujos ni de las necesidades de la moda o de la apariencia, y por lo mismo no conocía los espejos, los collares, las pulseras, los afeites o las pinturas, y el matrimonio vivía feliz y dichoso. Pero una mañana en que la Luna se bañaba en la laguna, que en lo más alto de aquel cerro existía un bejuco de color verde pálido le rodeó el cuello y las hojas azules, rojas y violetas de la misha de los siete colores le cubrieron la cara.
Tranquilizada la superficie de las aguas, la Luna , se miró a sí misma, convirtiendo a aquella laguna en el primer espejo de la humanidad, se vio bella, adornada con el primer collar y las primeras pinturas de la mujer y enamorándose de sí misma se negó a abandonar la laguna, a pesar de los requerimientos del Sol, su esposo.
Ante las constantes negativas de la consorte, el marido, poniendo en práctica sus artes mágicas procedió al encantamiento del cerro y de sus contornos e hizo que sus aguas tranquilas se volvieran bravas, para que no reflejaran más ninguna faz en su superficie y para que rompiéndose el encantamiento, su esposa, volviera a su poder, hizo que el bejuco se convirtiera en serpiente de plata, a la cual dio el encargo de velar y cuidar del agua de la laguna; hizo que la planta que adornó los labios y las mejillas de la Luna fuera desde entonces la hierba de los magos o de los brujos y que tuviera los siete colores, puesto que se los había dado a la Luna y por último, gritó estentóreamente, para que los demás seres no turbaran el reposo de su hogar y para que otros dioses no pretendieran arrebatarle sus encantos.
Desde entonces las aguas de aquella laguna se volvieron bravas; en sus orillas y rodeándola nació y creció la misha de los siete colores, como una prueba palpable de que ese lugar pertenecía a la familia del Sol; fue creada la serpiente de plata, para que vigilara su hogar, y por último, hizo que sus gritos se convirtieran en vientos rápidos y aires vertiginosos, probando así que la voz del amo de los Cielos se extiende y se oye por todos los ámbitos de la Tierra.
Inaccesible es el cerro, porque la voz espanta; el que mire las aguas se convertirá en bejuco; el que toque la misha se volverá una planta y quien vea a la serpiente de plata morirá espantado.
Jueves, 13 Julio 2017 14:34

El Sol Padre de los Brujos

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Para esta leyenda el Sol fue un brujo, el más sabio, el más poderoso y el más completo de todos. Con la ciencia mágica de su brujería creó los Mundos y edificó los Cielos, que por su aspecto redondeado semejan a las piedras mágicas; el mar a la mesa del sacrificio; los astros las diferentes clases de imanes; las culebras maceradas los cometas; las yerbas del conocimiento y el sopor que producen representan la noche y la “macana” la vara mágica del poder.
El Sol en su calidad de brujo trabaja siempre de noche, para engañar a los Dioses, ya que si éstos se dan cuenta de que abandona sus huestes celestiales, le despojarán de sus atributos reales.
Símbolo de su poder mágico es la “macana”, especie de cetro, que por su semejanza ostentan todos los Dioses de las más diversas mitologías y todas las Autoridades,
desfigurándolo o simbolizándolo, pero siempre bajo el mismo tipo y con idéntico objeto.
La “macana” es en realidad una especie de calabaza, que representa el poder mágico, la autoridad del taumaturgo, la fuerza invisible; las piedras que dentro contiene y que al ser agitadas, producen un crepitar especial tienen por objeto alejar, con su ruido, a los poderes maléficos, llamando a las fuerzas del Bien, evidenciar “el daño” de los brujos y hacerlos propicios para el sacrificio sagrado.
Los brujos, para seguir las primitivas enseñanzas del Sol, trabajan sólo de noche, en reserva; cortan los malos vientos con una espada enmohecida y mocha; cogen las yerbas del conocimiento a la media noche, en los sitios más abruptos de los cerros y para este fín deberán ir solos, descalzos y caminando sobre los dedos de los pies.
Siendo, pues, la brujería una verdadera escuela de sabiduría primitiva, que según la leyenda estableció el propio Sol, tuvo su máxima representación en las costas yungas y continúa existiendo, como lado representativo de la forma sacerdotal de una religión y como degeneración de las primitivas prácticas mágicas.
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